6 de noviembre de 2007

La condena

El que posee el oro añora el barro.
El dueño de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la noche.
Quien encontró el amor no lo buscaba.
Quien lo busca se encuentra con su sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
El dueño de la rosa sueña con laberintos.
Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
El que no lo halló nunca
es desdichado.
Aquel que cifró el mundo con palabras
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras que lo cifren
halla sólo palabras.
Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.
Nuestros tesoros son tesoros falsos.
Y somos los ladrones de tesoros.
............
Felipe Benítez Reyes

4 de noviembre de 2007

El soneto nocturno

La luna era ese párpado cerrado
que flotaba en el circo de la nada
y el niño retenía la miradas
su hipnótico vagar de astro cegado.
La noche es un jardín narcotizado
con esencias de alquimia y sombra helada
y tu infancia una estrella disecada
en el taller de niebla del pasado.
La luna vive ahora en los relojes
que lanzan sus saetas venenosas
sobre la esfera blanca de este sueño.
De este sueño sin fin del que recoges
la ceniza dorada de esas cosas
de las cuales un día fuiste dueño.
...............
Felipe Benítez Reyes

13 de octubre de 2007

Persigo la verdad de los principios

Ya no temo a la noche.
Responderé de todos mis pecados
cuando llegue el momento.
Del vicio de olvidar,
de no saber querer ni haber sabido
llenarte los abrazos.
El tiempo es solamente un espejismo
en el que se consumen nuestras suertes
y la mediocridad de nuestras vidas
el justo premio a todos nuestros méritos.
Es otra primavera indiferente,
otro libro desierto en la memoria,
otro erial de silencio cada noche,
otro rito a los dioses del olvido,
otra oración inerte rogando a los oráculos
la voz de otro principio.

Pido en vano. Lo sé. Se hace de noche.
Persigo la verdad de los principios
y todos los principios conducen a tu nombre.
.............
Juan Sánchez

12 de septiembre de 2007

En contra del olvido

Si el tiempo en la memoria no muriese

tan lento y torturado, disponiendo

por tanto una manera melancólica

de volver al pasado y de sentirlo

no como un algo muerto, sino siempre

a punto de morir y siempre herido-

y renacido siempre, y de tiniebla.

Si el tiempo, en fin, tuviese potestad

para borrar su estela de memoria,

para enterrar sin daño los recuerdos

en vez de darles rango de abstracción-

y en las tardes vacías recordar;

con algo de tahúr y algo de mago,

lo que ya sólo es ficción del tiempo

como un viento lejano, un eco frío.

Si todo fuese así, si en el pasado

no fuera uno la estatua de sí mismo

en una plaza oscura y sin palomas

o el actor secundario de una obra

retirada de escena, me pregunto

qué sería -imagina- de nosotros,

que sellamos un pacto tan antiguo

como el color del aire en la mañana.

Qué habría de ser entonces, sin memoria,

de nosotros, que hacemos renacer

al juntar nuestras manos esta noche

tantas noches y lunas y ciudades

y tembloroso mar de las estrellas.

...................

Felipe Benítez Reyes

2 de septiembre de 2007

Nostalgia del primer amor

Tu soledad de nieve reclinada,
virginal y sencilla, en mi memoria,
como agua fiel de fatigada noria
viene a regar mi voz enamorada.
¡Cómo recrea el alma sosegada
la penumbra y dulzor de aquella historia
con resplandores de tardía gloria
entre abejas y frutos constelada!
¡Oh, delicada llama, ardor primero
velado en llanto y celestial mirada,
par del trino, la fuente y la azucena!
Mírame combatido y prisionero
volver a tu ilusión breve y tronchada
como un temblor en la desierta arena.
................
Dionisio Ridruejo

10 de julio de 2007

De qué hablamos cuando hablamos del tiempo

De qué hablamos cuando hablamos del tiempo
De qué hablamos cuando decimos
esto, aquello, lo otro,
lo que siempre regresa,
lo que se va y no vuelve.
Las palabras se dicen aquí, en este momento
y retornan a su eterno sistema de silencio.

Y qué es el silencio...
el silencio es un brazo que se aleja,
la llama que se extingue,
las cenizas del fuego.
Y también es la tierra y el cielo,
el árbol y la lluvia,
cuando aún no han sido nombrados
y esperan existir en los labios humanos

Y hablamos y decimos
tiempo
y esto, aquello y lo otro.
Y al renacer en nombre
enmudecen las fuentes,
y se callan los ríos...

En el fondo del alma
hay un mar de silencio.
.............
Teresa Martín Taffarel

2 de julio de 2007

Muerte de Abel Martín

IV
Viví, dormí, soñé y hasta he creado
-pensó Martín, ya turbia la pupila-
un hombre que vigila
el sueño, algo mejor que lo soñado.
Mas si un igual destino
aguarda al soñador y al vigilante,
a quién trazó caminos,
y a quién siguió caminos, jadeante,
a fin, sólo es creación tu pura nada,
tu sombra de gigante,
el divino cegar de tu mirada.
V
Y sucedió a la angustia la fatiga,
que siente su esperar desesperado,
la sed que el agua clara no mitiga,
la amargura del tiempo envenenado.
¡Esta lira de muerte!
Abel palpaba
su cuerpo enflaquecido.
¿El que todo lo ve no le miraba?
¡Y esta pereza, sangre del olvido!
¡Oh, sálvame, Señor!
Su vida entera,
su historia irremediable aparecía
escrita en blanda cera.
¿Y ha de borrarte el sol del nuevo día?
Abel tendió su mano
hacia la luz bermeja
de una caliente aurora de verano,
ya en el balcón de su morada vieja.
Ciego, pidió la luz que no veía.
Luego llevó, sereno,
el limpio vaso, hasta su boca fría,
de pura sombra -¡oh, de pura sombra!- lleno.
.............
Antonio Machado

24 de junio de 2007

El aire huele a humo

¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.
.............
José Agustín Goytisolo

23 de junio de 2007

Aquel verano de mi juventud

¿Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.
Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;
y así saberme digno del sueño de la vida.
De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.
..........
Francisco Brines

22 de junio de 2007

Posiblemente yo

Posiblemente yo
mucho antes de aquel día
balanceándose mi sombra en un puente,
la abandone sobre el asfalto,
en un amanecer cualquiera.
Posiblemente yo
mucho después
de aquel día,
esté vivo
con señales de una barba blanca
apareciendo en mi barbilla afeitada.
Y yo,
mucho después
de aquel día:
si vivo todavía
me apoyaré contra las paredes
en cada esquina de las plazas de la ciudad
y tocaré
el violín en las noches de fiesta
para los viejos
que permanezcan vivos como
yo después de la última batalla.
En los alrededores
los pavimentos iluminados
de una noche perfecta ...
y los pasos
de las gentes nuevas
que cantan nuevas canciones.
...............
Nazim Hikmet

20 de junio de 2007

Lo que termine siendo

No deseo ver al hombre que ofende,
el que marca su territorio sobre mí,
cuando nada me importa, cuando
todo se lo puedo entregar por indiferencia.
No deseo a la mujer que se ajusta
una careta de importancia y orgullo
cuando nada importa su belleza
ni lo que quiere ser ni aparentar.
Sólo el vecino humilde que saluda
y piensa qué hombre descarriado soy,
la mujer que echa un vistazo más,
quizá compadecida, guardando silencio.
El mundo, nuestro mundo gira siempre,
lo que está arriba termina abajo, lo luminoso
se vuelve negrura, el ruido es un gran silencio
y todo lo demás termina desvanecido.
Sosténme entonces, cuando el viento nos agite,
cuando la espada se adentre en la entraña,
hiriendo y desgarrando con dolor.
Entonces sosténme, lo que quede de mí,
lo que termine siendo a tu lado.

16 de junio de 2007

Hablo de la infancia

Escalera crujiente,
trozo de bosque organizado
por el que ir hasta la cumbre
de aquel desván lleno de sueños,
pájaros silenciosos
que viajan sin ruido.
Sobre ti estaba el premio
cubierto por el polvo
y lo muerto vivía
para mí, en mis ensueños.
Hogar sin sótanos,
todo aquello era hermoso
porque estaba creando su recuerdo;
viviéndote, sentía
que de algún modo ya te recordaba.
Y siempre que te acercas
entre la niebla, oigo
cómo se queja suavemente,
enmohecido por las lluvias,
el pesado cerrojo de una verja.
La del jardín acaso.
............
Julia Uceda

15 de junio de 2007

Sin palabras


El tiempo me va despojando
de cielo y de infierno,
de luz y oscuridad,
también de la palabra.
Como un viento errático
me arranca la ropa, la piel,
ilusiones y certezas,
años uno a uno.
Ahora soy de nuevo un niño,
no el que fui, sino otro,
sin luz ni oscuridad,
sin palabras.

14 de junio de 2007

Caballero de otoño


Viene, se sienta entre nosotros,
y nadie sabe quién será,
ni por qué cuando dice nubes
nos llenamos de eternidad.
Nos habla con palabras graves
y se desprenden al hablar
de su cabeza secas hojas
que en el viento vienen y van.
Jugamos con su barba fría.
Nos deja frutos. Torna a andar
con pasos lentos y seguros
como si no tuviera edad.
Él se despide. ¡Adiós! Nosotros
sentimos ganas de llorar.
...................
José Hierro

22 de mayo de 2007

Es fría la luz de la memoria

Es fría la luz de la memoria
lo apenas entrevisto brilla
con insistencia
gira buscando el casco de botella
o el charco de lluvia
tras cualquier puerta que se abre
está la luna
tan grande y plana
tan fuera de lugar
como si de un cuadro se tratara
óleo sobre papel
endurecido por el tiempo
así cayeron en la mente
formas y colores
casualidades
azar que anuda sombras
vuelcos en la negra marmita
donde a borbotones
se cuecen gozo y espanto
crece el yeso de un cielo
mil veces lastimado
mil veces blanqueado
se borra el mundo y se vuelve
a escribir
hasta el último aliento
sólo esto
eternidad aparente
mísera astilla de luz en
la entraña
del animal
que apenas estuvo
.............
Blanca Varela

21 de mayo de 2007

Muerte en el olvido



Yo sé que existo
porque tu me imaginas.
Soy alto porque tu me crees
alto, y limpio porque tú me miras
con buenos ojos,
con mirada limpia.
Tu pensamiento me hace
inteligente, y en tu sencilla
ternura, yo soy también sencillo
y bondadoso.
Pero si tú me olvidas
quedaré muerto sin que nadie
lo sepa. Verán viva
mi carne, pero será otro hombre
-oscuro, torpe, malo- el que la habita...
..............
Angel González

26 de abril de 2007

Amor

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.
Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.
...............
Antonio Gamoneda

22 de abril de 2007

Vida

Como un andar. Tal vez
igual que un súbito y lejano
parpadeo o temblor de mies madura.
Como esta tierra puesta
al sol, al aire, a la mañana.
Es nuestra vida,
Mas, ¿quién llueve, quién es el que deshace
la esperanza de junio?
Como un andar. Como una
germinación que perderá su grano
desvanecida, inútilmente, en el tiempo.
Nunca igual que los túneles,
que el viajero aquél
que toma su billete a precio fijo.
Es nuestra vida.
Nunca como las aves,
como aquellos vencejos que dan giros
en el atardecer y llevan
para anidar, para incubar su puesta,
un respaldo de sol o piedra dura.
Es nuestra vida, como
ese ventico gris de la mañana.
..............
Jesús H. Tundidor

13 de abril de 2007

La memoria

¡Qué tristeza este pasar
el caudal de cada día
(¡vueltas arriba y abajo!),
por el puente de la noche
(¡vueltas abajo y arriba!),
al otro sol!
¡Quién supiera
dejar el manto, contento,
en las manos del pasado;
no mirar más lo que fue;
entrar de frente y gustoso,
todo desnudo, en la libre
alegría del presente!
..........
Juan Ramón Jiménez
...........
Nacer sin pasado, sin nada previo a que referirse, y poder entonces verlo todo, sentirlo, como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío; abrir los ojos a la luz sonriendo; bendecir la mañana, el alma, la vida recibida, la vida ¡qué hermosura! No siendo nada o apenas nada por qué no sonreír al universo, al día que avanza, aceptar el tiempo como un regalo espléndido, un regalo de un Dios que nos sabe, que nuestro secreto, nuestra inanidad y no le importa, que no nos guarda rencor por no ser...
...Y como estoy libre de ese ser, que creía tener, viviré simplemente, soltaré esa imagen que tenía de mí misma, puesto que a nada corresponde y todas, cualquier obligación, de las que vienen de ser yo, o del querer serlo.
.............
María Zambrano

8 de abril de 2007

Tú eres el corazón con lo vivido...

Tú eres el corazón con lo vivido;
en ti está todo lo que atrás vamos dejando,
lo que hemos ido con pasión amando,
definitivamente ya perdido.

En ti vemos las gracias que se han ido,
los paisajes y el cielo de ayer, cuando
las cosas que ahora sigues recordando
flotan sobre las aguas del olvido.

Pero vives y estás: claro y pequeño,
miras aquellos prados, aquel sueño
tan lejano, las rosas de aquel día.

Crees que puedes cambiar toda la suerte
y, aunque vamos derechos a la muerte,
vives de lo pasado todavía.
...........
José García Nieto

28 de marzo de 2007

Canción otoñal

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de la niebla.
La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.
Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.
Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.
La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.
¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?
¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?
¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia
del Bien que quizá no exista,
y del Mal que late cerca?
¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?
¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?
¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?
¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!
Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.
.........
Federico Gª Lorca

8 de marzo de 2007

Me robaste las palabras

Me robaste las palabras
con que poder dar razón de mi silencio.
Me negaste la mano
que en otro tiempo me ofreciera
la imposible resignación de conseguirte.
Hiciste del tiempo
una gramática de la renuncia,
un lugar donde esconder
las palabras más hirientes.
Ya no importa que estés lejos
y que crezca en la nostalgia
la simiente del olvido.
Tampoco brota el fruto
sin que se pudra antes la flor
que lo hace fértil.
Ni importa que la mudez de esta distancia
nos impida desandar
el camino que las palabras nos negaron.
.........
Baldo Ramos

2 de marzo de 2007

Tú no lo ves

Contra esta edad con que te enfrentas puedes
usar tu fuegos: vencerá mi frío.

Pero quema tu voz al indefenso
niño que fui, me quemas la semilla
que tan clavada tengo en la memoria.

Tu voz hiriente llega hasta ese niño
que nunca presintió que el día llegara
de recibir castigo tan lejano.

Tu no lo ves, ni nunca podrás verle
porque el látigo dio su golpe al surco
que acuna mi niñez y en vez de flores
nubes de polvo crecen contra el rayo.

Al ofenderme tú todo el paisaje
recibe la invasión de la tormenta.

El alma así sus cielos oscurece
y la noche interior se hace profunda.

En ella estoy. Te escribo rodeado
de una redonda fuga de horizontes,
y te respondo como desde el lago
responde el agua al golpe de la piedra.
..............
Manuel Altolaguirre

4 de febrero de 2007

Rubaiyat

¿Cuándo nací? ¿Cuándo moriré?
Nadie puede evocar el día de su nacimiento
ni señalar el día de su muerte.
¡Ven a mí, ángel amada!
Quiero pedir a la embriaguez
olvidar que nunca sabemos nada.

¡Señor, oh señor, contéstame!
Tú nos has dado ojos y permitido
que la belleza de tus criaturas nos deslumbre.
Tú nos has otorgado la facultad de ser dichosos.
¿Quiseras que renunciáramos a gozar de los bienes de este mundo?
¡Pero si es tan imposible como invertir una copa
sin derramar el vino que contiene!

Buscar la paz en este mundo es una locura.
Creer en el reposo eterno, también.
Después de muerto, breve será tu sueño:
renacerás en el césped que todos hollan
o en la flor que el sol marchita.

Admitamos que hayas resuelto
el enigma de la creación.
¿Cuál es tu destino?
Admitamos que hayas podido despojar
de todos sus vestidos a la Verdad.
¿Cuál es tu destino?
Admitamos que hayas vivido cien años dichoso
y que vayas a vivir otros cien más.. ¿Cuál es tu destino?

Los sabios y filósofos más ilustres han caminado
entre las tinieblas de la ignorancia.
Sin embargo eran los luminares de su época.
¿Qué hicieron?
Pronunciaron algunas frases confusas
y luego se durmieron.

Mi nacimiento no aportó
el menor provecho al universo.
Mi muerte no disminuirá
su inmensidad ni su esplendor.
nadie ha podido explicarme
jamás por qué he venido,
ni por qué partiré.

¿Qué es el Mundo? Una parte pequeña del espacio
¿Qué es la ciencia? Palabras.
¿Y qué son las naciones,las flores y las bestias? Sombras.
¿Y tus continuos,tus inquietos cuidados? Sí, la nada en la nada.

Se nos da un breve instante para gustar
del agua en este ardiente páramo.
Ya el astro de la noche palidece.
La vida va a llegar a su término: el alba de la Nada.
Vamos, pues, date prisa.
............
Omar Khayyam

3 de febrero de 2007

Te he visto envejecer

Te he visto envejecer entre mis manos,
mis caricias –tus manos me abrazaban
un día y otro día- sin poder detenerte,
detenernos.

Tus ojos querían para mí
las cosas dulces, suaves,
aunque tú ya sabías lo violenta,
dura y desolada,
que está la vida. Y una vez,
y otra vez, me hablabas del camino.

Y ya hoy
-Ana y Ángela, mis hijas,
te recuerdan- te veo como nunca lo hice:

Agobiada por años y más años,
por palabras y ausencias,
por dolores.

Quisiera para ti
toda la paz del mundo. Toda la paz
que no pudimos darte.
..............
José Antonio Labordeta

27 de enero de 2007

Juego mi vida

Juego mi vida, cambio mi vida,
de todos modos
la llevo perdida...

Y la juego o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...

La juego contra uno o contra todos,
la juego contra el cero o contra el infinito,
la juego en una alcoba, en el ágora, en un garito,
en una encrucijada, en una barricada, en un motín;
la juego definitivamente, desde el principio hasta el fin,
a todo lo ancho y a todo lo hondo
—en la periferia, en el medio,
y en el sub-fondo...—

Juego mi vida, cambio mi vida,
la llevo perdida
sin remedio.
Y la juego, o la cambio por el más infantil espejismo,
la dono en usufructo, o la regalo...:
o la trueco por una sonrisa y cuatro besos:
todo, todo me da lo mismo:
lo eximio y lo rüin, lo trivial, lo perfecto, lo malo...

Todo, todo me da lo mismo:
todo me cabe en el diminuto, hórrido abismo
donde se anudan serpentinos mis sesos.

Cambio mi vida por lámparas viejas
o por los dados con los que se jugó la túnica inconsútil:
—por lo más anodino, por lo más obvio, por lo más fútil:
por los colgajos que se guinda en las orejas
la simiesca mulata,
la terracota rubia;
la pálida morena, la amarilla oriental, o la hiperbórea rubia:
cambio mi vida por una anilla de hojalata
o por la espada de Sigmundo,
o por el mundo
que tenía en los dedos Carlomagno: —para echar a rodar la bola...

Cambio mi vida por la cándida aureola
del idiota o del santo;
la cambio por el collar
que le pintaron al gordo Capeto;
o por la ducha rígida que llovió en la nuca
a Carlos de Inglaterra;
la cambio por un romance, la cambio por un soneto;
por once gatos de Angora,
por una copla, por una saeta,
por un cantar;
por una baraja incompleta;
por una faca, por una pipa, por una sambuca...

o por esa muñeca que llora
como cualquier poeta.

Cambio mi vida —al fiado— por una fábrica de crepúsculos
(con arreboles);
por un gorila de Borneo;
por dos panteras de Sumatra;
por las perlas que se bebió la cetrina Cleopatra—
o por su naricilla que está en algún Museo;
cambio mi vida por lámparas viejas,
o por la escala de Jacob, o por su plato de lentejas...

¡o por dos huequecillos minúsculos
—en las sienes— por donde se me fugue, en grises podres,
la hartura, todo el fastidio, todo el horror que almaceno en mis odres...!

Juego mi vida, cambio mi vida.
De todos modos la llevo perdida...
............
León de Greiff

26 de enero de 2007

En la tierra de nadie

En la tierra de nadie, sobre el polvo
que pisan los que van y los que vienen,
he plantado mi tienda sin amparo
y contemplo si van como si vuelven.

Unos dicen que soy de los que van,
aunque estoy descansando del camino.
Otros «saben» que vuelvo, aunque me calle;
y mi ruta más cierta yo no digo.

Intenté demostrar que a donde voy
es a mí, sólo a mí, para tenerme.
Y sonríen al oír, porque ellos todos
son la gente que va, pero que vuelve.

Escuchadme una vez: ya no me importan
los caminos de aquí, que tanto valen.
Porque anduve una vez, ya me he parado
para ahincarme en la tierra que es de nadie.
...........
Carmen Conde

24 de enero de 2007

La Edad de Oro

Lo que el tiempo se lleve
que sea tanto
como aquello que el tiempo nos dio,
regalo inmerecido,
dejando la memoria en la inocencia
de la vida cumplida, porque nada
hiere más y más hondo que el recuerdo:
mientras dure una noche en la memoria,
esa noche es la Noche
y esa intensa memoria la Memoria.
Llévese el tiempo todo
lo que quiera llevarse,
porque todo fue suyo desde siempre.
Que desvanezca el tiempo
el oro delincuente del amor
y la imagen hermética de aquello
que llamabas pasado y era apenas
ayer: la fugitiva
edad de no tener
edad para el pasado.
Edad de Baudelaire y de muchachas
que adquirían nociones de la vida
en las últimas filas de los cines
y en esos viejos cines de posguerra
convertidos
en locales de baile que cerraban
cuando el cielo quería amanecer.
Amaneceres de domingo,
volviendo a casa con
un vaso aún en la mano
y con tabaco extraño en el bolsillo,
a esa hora en que abrían los cafés
y las damas de caridad montaban mesas
con carteles de niños moribundos.
Y era la muerta luz que amanecía
la metáfora helada y la exacta ilusión de estar quemando
las naves de la eterna juventud.
Pero en su coche fúnebre
el tiempo iba admitiendo pasajeros.
Y las naves quemadas son ceniza,
y muy poco de eterna
tuvo la juventud.
Así que arrastre todo, que se lleve
en su vértigo el tiempo la memoria,
dejando
un vacío perfecto en el pasado.
Porque todo recuerdo
se acaba corrompiendo en el presente.
Y este presente ya
de poco va a servirnos.
De poco va a servirnos
el saber que hubo un tiempo en que la vida
valía su peso en oro.
Porque la vida pone
su casa en el pasado.
Y esta casa sombría no parece la nuestra.
..............
Felipe Benítez Reyes

23 de enero de 2007

La hora

Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la piel de rosa.

Ahora que calza mi planta ligera
la sandalia viva de la primavera.

Ahora que en mis labios repica la risa
como una campana sacudida aprisa.

Después..., ¡ah, yo sé
que ya nada de eso más tarde tendré!

Que entonces inútil será tu deseo,
como ofrenda puesta sobre un mausoleo.

¡Tómame ahora que aún es temprano
y que tengo rica de nardos la mano!

Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca
y se vuelva mustia la corola fresca.

Hoy, y no mañana. ¡Oh amante! ¿no ves
que la enredadera crecerá ciprés?
..........
Juana de Ibarbourou

17 de enero de 2007

He envejecido

He envejecido dentro de tus ojos;
eras la dulzura y el exterminio
y yo amé tu cuerpo en sus frutos nocturnos.
Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro,
pero tú pesas en mi corazón y, como una miel oscura, yo te
siento en mis labios al ir hacia la muerte.
............
Antonio Gamoneda

Tiempos pasados

Por Dios, se ores, quitemos el velo
que turba e ciega así nuestra vista;
miremos la muerte qu’el mundo conquista
lansando lo alto e baxo por suelo;
los nuestros gemidos traspasen el cielo
a Dios demandando cada uno perdón
de aquellas ofensas que en toda sazón
le fizo el viejo, mancebo, moçuelo.
Ca non es vida la que vevimos,
pues que veviendo se viene llegando
la muerte cruel, esquiva, e cuando
pensamos vevir, estonce morimos;
somos bien ciertos dónde nascimos,
mas non somos ciertos adónde morremos;
certidumbre de vida un hora non habemos;
con llanto venimos, con llanto nos ímos.
¿Qué se fizieron los emperadores,
papas e reyes, grandes perlados,
duques e condes, caballeros famados,
los ricos, los fuertes e los sabidores,
e cuanto sirvieron lealmente amores
faziendo sus armas en todas las partes,
e los que fallaron ciencias y artes,
doctores, poetas e los trovadores?.
¿Padres e fijos, hermanos, parientes,
amigos, amigas que mucho amamos,
con quien comimos, bebimos, folgamos,
muchas garridas e fermosas gentes,
dueñas, donzellas, mancebos valientes
que logran so tierra las sus mancebías,
e otros señores que ha pocos días
que nosotros vimos aquí estar presentes?.
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Ferrán Sánchez de Calavera