No deseo ver al hombre que ofende,el que marca su territorio sobre mí,
cuando nada me importa, cuando
todo se lo puedo entregar por indiferencia.
No deseo a la mujer que se ajusta
una careta de importancia y orgullo
cuando nada importa su belleza
ni lo que quiere ser ni aparentar.
Sólo el vecino humilde que saluda
y piensa qué hombre descarriado soy,
la mujer que echa un vistazo más,
quizá compadecida, guardando silencio.
El mundo, nuestro mundo gira siempre,
lo que está arriba termina abajo, lo luminoso
se vuelve negrura, el ruido es un gran silencio
y todo lo demás termina desvanecido.
Sosténme entonces, cuando el viento nos agite,
cuando la espada se adentre en la entraña,
hiriendo y desgarrando con dolor.
Entonces sosténme, lo que quede de mí,
lo que termine siendo a tu lado.
se vuelve negrura, el ruido es un gran silencio
y todo lo demás termina desvanecido.
Sosténme entonces, cuando el viento nos agite,
cuando la espada se adentre en la entraña,
hiriendo y desgarrando con dolor.
Entonces sosténme, lo que quede de mí,
lo que termine siendo a tu lado.

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