24 de junio de 2007

El aire huele a humo

¿Qué hará con la memoria
de esta noche tan clara
cuando todo termine?
¿Qué hacer si cae la sed
sabiendo que está lejos
la fuente en que bebía?

¿Qué hará de este deseo
de terminar mil veces
por volver a encontrarle?

¿Qué hacer cuando un mal aire
de tristeza la envuelva
igual que un maleficio?

¿Qué hará bajo el otoño
si el aire huele a humo
y a pólvora y a besos?

¿Qué hacer?¿Qué hará? Preguntas
a un azar que ya tiene
las suertes repartidas.
.............
José Agustín Goytisolo

23 de junio de 2007

Aquel verano de mi juventud

¿Y qué es lo que quedó de aquel viejo verano
en las costas de Grecia?
¿Qué resta en mí del único verano de mi vida?
Si pudiera elegir de todo lo vivido
algún lugar, y el tiempo que lo ata,
su milagrosa compañía me arrastra allí,
en donde ser feliz era la natural razón de estar con vida.
Perdura la experiencia, como un cuarto cerrado de la infancia;
no queda ya el recuerdo de días sucesivos
en esta sucesión mediocre de los años.
Hoy vivo esta carencia,
y apuro del engaño algún rescate
que me permita aún mirar el mundo
con amor necesario;
y así saberme digno del sueño de la vida.
De cuanto fue ventura, de aquel sitio de dicha,
saqueo avaramente
siempre una misma imagen:
sus cabellos movidos por el aire,
y la mirada fija dentro del mar.
Tan sólo ese momento indiferente.
Sellada en él, la vida.
..........
Francisco Brines

22 de junio de 2007

Posiblemente yo

Posiblemente yo
mucho antes de aquel día
balanceándose mi sombra en un puente,
la abandone sobre el asfalto,
en un amanecer cualquiera.
Posiblemente yo
mucho después
de aquel día,
esté vivo
con señales de una barba blanca
apareciendo en mi barbilla afeitada.
Y yo,
mucho después
de aquel día:
si vivo todavía
me apoyaré contra las paredes
en cada esquina de las plazas de la ciudad
y tocaré
el violín en las noches de fiesta
para los viejos
que permanezcan vivos como
yo después de la última batalla.
En los alrededores
los pavimentos iluminados
de una noche perfecta ...
y los pasos
de las gentes nuevas
que cantan nuevas canciones.
...............
Nazim Hikmet

20 de junio de 2007

Lo que termine siendo

No deseo ver al hombre que ofende,
el que marca su territorio sobre mí,
cuando nada me importa, cuando
todo se lo puedo entregar por indiferencia.
No deseo a la mujer que se ajusta
una careta de importancia y orgullo
cuando nada importa su belleza
ni lo que quiere ser ni aparentar.
Sólo el vecino humilde que saluda
y piensa qué hombre descarriado soy,
la mujer que echa un vistazo más,
quizá compadecida, guardando silencio.
El mundo, nuestro mundo gira siempre,
lo que está arriba termina abajo, lo luminoso
se vuelve negrura, el ruido es un gran silencio
y todo lo demás termina desvanecido.
Sosténme entonces, cuando el viento nos agite,
cuando la espada se adentre en la entraña,
hiriendo y desgarrando con dolor.
Entonces sosténme, lo que quede de mí,
lo que termine siendo a tu lado.

16 de junio de 2007

Hablo de la infancia

Escalera crujiente,
trozo de bosque organizado
por el que ir hasta la cumbre
de aquel desván lleno de sueños,
pájaros silenciosos
que viajan sin ruido.
Sobre ti estaba el premio
cubierto por el polvo
y lo muerto vivía
para mí, en mis ensueños.
Hogar sin sótanos,
todo aquello era hermoso
porque estaba creando su recuerdo;
viviéndote, sentía
que de algún modo ya te recordaba.
Y siempre que te acercas
entre la niebla, oigo
cómo se queja suavemente,
enmohecido por las lluvias,
el pesado cerrojo de una verja.
La del jardín acaso.
............
Julia Uceda

15 de junio de 2007

Sin palabras


El tiempo me va despojando
de cielo y de infierno,
de luz y oscuridad,
también de la palabra.
Como un viento errático
me arranca la ropa, la piel,
ilusiones y certezas,
años uno a uno.
Ahora soy de nuevo un niño,
no el que fui, sino otro,
sin luz ni oscuridad,
sin palabras.

14 de junio de 2007

Caballero de otoño


Viene, se sienta entre nosotros,
y nadie sabe quién será,
ni por qué cuando dice nubes
nos llenamos de eternidad.
Nos habla con palabras graves
y se desprenden al hablar
de su cabeza secas hojas
que en el viento vienen y van.
Jugamos con su barba fría.
Nos deja frutos. Torna a andar
con pasos lentos y seguros
como si no tuviera edad.
Él se despide. ¡Adiós! Nosotros
sentimos ganas de llorar.
...................
José Hierro