1 de abril de 2009

Sendero errante

Hoy, cuanto todo se cierne en sombra,
y la luz los hombres han manchado, presiento
la desnudez de la palabra profundamente humana.
Escucho el llanto de Dios, pesaroso
de haberse equivocado. No existe otro dolor
mayor, que este sol como un río triste.
No existe presagio de algo que no haya sido
interrumpido. Me duele el alma con ese dolor
incomprensible. Pronto seré carne desgarrada
de olvido. Cesará mi quejido,
como el viento que se extingue en el bosque.
Sólo seré un paréntesis de amor suspendido en el aire.
Ya mañana, habremos cruzado el horizonte del sueño.
Mañana volveré a ser niño nuevamente,
y a llorar perdido por el sendero del tiempo.
................
Carlos J. González

No hay comentarios: