30 de abril de 2009

¿Quién pudo dañar tus alas?

¿Quién pudo dañar tus alas?
¿Quién quebró tu vuelo?
¿Qué ángel perverso
no supo amarte?

Lloré por ti
en medio de la noche
y mi alma
curó tus heridas
para siempre

Hoy te dejo sola
ya no seré tu mago
ya puedes volar
y te quiero ver
jugando en el cielo
rodeada de nubes
de mil colores

Seré ahora tu voz
en medio de la oscuridad
de una noche
que se muere
para siempre

Seré el amigo
que camine contigo
silencioso y seguro
siempre a tu lado
y juntos nos perderemos
en la niebla de la tarde
donde nadie nos vea
donde nadie nos dañe.
...............
Juan M. Maza

9 de abril de 2009

Gastando mi tiempo

¿Qué hora es? Parece que ya ha amanecido
Veo el cielo, es tan azul y hermoso...
La tele está encendida, pero lo único que muestra
es una foto de ti
Oh, me levanto y me hago algo de café
Intento leer un poco, pero la historia es demasiado corta
Le doy las gracias al Señor porque no estés aquí
para ver cómo me encuentro.
Pasando mi tiempo, viendo los días pasar.
Sintiéndome insignificante miro a la pared
Esperando que tú también pienses en mí
Gastando mi tiempo
Intento llamar, pero no sé qué decirte
Dejo un beso en tu contestador
Oh, ayúdame, por favor,
¿hay alguien que pueda hacerme
despertar de este sueño?
Pasando mi tiempo, viendo los días pasar
Sintiéndome insignificante miro a la pared
esperando que tú también pienses en mí
Estoy agotando mi tiempo
Viendo ponerse al Sol
Caigo dormida con el sonido de “Tears of a clown”
Una oración ciega
Gastando mi tiempo.
Mis amigos continúan diciéndome:
“Hey, la vida sigue”
El tiempo seguro que me hará superarlo, oh
Este estúpido juego del amor
Juegas, ganas, sólo para perder
Oh, oh, oh, oh, oh
Gastando mi tiempo, viendo los días pasar
Sintiéndome insignificante miro a la pared
esperando que tú también pienses en mí
Estoy agotando mi tiempo
Viendo ponerse al Sol
Caigo dormida con el sonido de “Tears of a clown”
Una oración cegada
Gastando mi tiempo.
.............
Roxette

4 de abril de 2009

Carta

Ahora que estoy muy solo y es de noche afuera
te escribo apenas para decirte que las cosas
nada han cambiado desde que nos dejamos,
que los árboles mueren lentamente, como siempre,
y el río sigue su curso de cada día.
Te escribo en el Pueblo y me crecen líquenes
en las manos, las palabras me resuenan
silencio adentro, entre libros y sueños.
Estoy tan solo que ni oso moverme.
El tiempo se me va entre el estorbo
que soy, si miro hacia atrás,
y el horizonte de ti que se me aleja.
Todo ahora es reposado, tal vez
porque el riesgo es mayor y me maravilla
saber que me lo juego a una palabra.
Siempre hay un gesto profundo que no se mide
ni con las manos ni con la voz, un gesto que nos deja
tan enfrente de nosotros que se diría
que hemos vuelto a nacer. Podría yo
llenar de presencias este silencio enorme
y, poco a poco, hacerlo el centro;
podría decirte cosas más concretas
para convertir en arena la soledad
y arraigarme en ella, pero entonces
un viento salado me heriría los labios
y amo más el ocio de hablarte.
He aquí pues: te escribo y es de noche afuera.
¿Qué más podría hacer por retenerte
si el tiempo nada puede ya contra la espera
que me he impuesto de ti, si no me llega
rumor alguno de la noche y estoy inmóvil
porque el silencio eres tú y temo perderte?
Cada palabra es una mano que se abre
para acoger a otra mano. Soy todo palabras
y me entrego entero porque crecer
no mancha ya mi piel ni me desconcierta.
Sé esto desde que cada cosa
se me hace presente, insólita y precisa,
al cerrar los ojos, desde que me golpea
la nostalgia como una pesadilla y vivo siempre
hacia mí mismo. Hay días -créeme-
en que me niego a pensar en ti. No quisiera
separarte del silencio ni someterte
a la medida del deseo, y en cambio
te me muestras tan clara que parece
que tengo la sangre llena de vidrios.
Ahora te escribo, ya ves, para decirte apenas
que todo es como antes, que nada cambia
en el fondo si no lo tocamos nosotros,
que sólo nos atañe este silencio
compartido, y el riesgo de creer y crecer
como árboles aislados que une, a ratos,
un mismo viento o una misma lluvia.
..............
Martí i Pol

3 de abril de 2009

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
...............
José Agustín Goytisolo

1 de abril de 2009

Sendero errante

Hoy, cuanto todo se cierne en sombra,
y la luz los hombres han manchado, presiento
la desnudez de la palabra profundamente humana.
Escucho el llanto de Dios, pesaroso
de haberse equivocado. No existe otro dolor
mayor, que este sol como un río triste.
No existe presagio de algo que no haya sido
interrumpido. Me duele el alma con ese dolor
incomprensible. Pronto seré carne desgarrada
de olvido. Cesará mi quejido,
como el viento que se extingue en el bosque.
Sólo seré un paréntesis de amor suspendido en el aire.
Ya mañana, habremos cruzado el horizonte del sueño.
Mañana volveré a ser niño nuevamente,
y a llorar perdido por el sendero del tiempo.
................
Carlos J. González