Ahora sé que pasarán los años y el tiempo creerá vencerme, inexorable, pero no será así. Porque os recordaré, arrastrando mis pies cansados hacia vosotros hasta encontraros, me sentaré a vuestro lado compartiendo vuestra comida imaginaria. Veré entonces que mi cuerpo se aligera, mis tobillos vuelven a ser de goma como entonces, irán desapareciendo las arrugas una a una. Entonces sabré que he vencido al tiempo, que nada podrá hacerme daño y siempre estaréis vosotros allí para correr conmigo por el jardín, suspiro de tiempo que me alcanza, último sueño de la edad vencida. Volveré así a ser el niño que era, el que nunca he dejado de ser realmente. Cuando camine por los caminos de la vida que se bifurcan sin cesar, será aquel niño quien lo haga conmigo, quien me coja de la mano diciéndome: ¿sabes?, he imaginado que yo era un hombre mayor de casi cincuenta años, que me habían pasado muchas cosas, que la vida se torció, que se me murió mamá y mis hermanos se fueron, que los amigos marcharon y no los volví a ver. He soñado con ese hombre, que venía un día a verme allí en el jardín diciéndome: dame la mano, sé quién eres, aún te recuerdo. Y yo le daba la mano, como a ti, y le acompañaba muy lejos, a un mundo que ni siquiera pude soñar, uno donde ese hombre estaba solo y lleno de recuerdos y sólo me tenía a mí, finalmente, para poder caminar.
..................
De "Memoria fragmentada"

No hay comentarios:
Publicar un comentario