31 de marzo de 2009

Retorno a Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado:
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significa Ítaca...
................
Konstantino Kavafis

25 de marzo de 2009

Nuevo día

El sol, joven y fuerte,
ha vencido a la luna,
que se aleja impotente,
del campo de batalla.

La luz vence tinieblas
por campiñas lejanas,
el aire huele a pan nuevo,
el pueblo se despereza,
ha llegado la mañana.

Al amanecer, al amanecer,
con un beso blanco
yo te desperté.
La noche llegó,
la noche llegó,
porque la montaña
se ha tragao al sol.

Y en la montaña
se oye un eco de gemíos,
el viento ha quemao un junco
que ya estaba florecío.

¿Por qué se ha escondío el sol?
Se quea muda de pronto
la flauta del gorrión.

Saca la red, hermano saca la red,
que ya ha salío la luna,
no la vayas a coger.
Ayer cuando amaneció,
una mariposa blanca,
de un lirio se enamoró.
Que sí, que sí,
que no, que no,
que tú a mí no me quieres
como te quiero yo.
..................
Lole y Manuel

24 de marzo de 2009

Adiós

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán…
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!…
¿de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!…
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! …
...............
Alfonsina Storni

20 de marzo de 2009

La soledad

La soledad se espesa.
Poco a poco sus hilos invisibles
tejen la telaraña inadvertida
que al corazón aprieta.
La soledad se adueña
de todo lo que fue, de lo que existe
y lo que no vendrá, lo que está roto.
Todo se pliega a ella.
La soledad nos duele
con ese dolor sordo de la ausencia,
esperanza por siempre fugitiva,
inalcanzable estrella.
La soledad produce
una temible y dura dependencia,
muestra su seducción con malas artes
hasta que al fin te enreda.
La soledad es dulce,
o amarga a veces, fríamente seca.
Se bebe en vaso largo, sorbo a sorbo,
y hasta se saborea.
La soledad acuna
los sueños imposibles que no llegan.
..................
Cristina Díez
Interpretación de Rosa Cedrón, música de Mike Olfield

18 de marzo de 2009

Ojalá octubre

Este libro nació de una mirada. Vi en ella desolación, el final de la esperanza, la cancelación definitiva de la felicidad. Jamás he podido olvidar esa mirada. Para entenderla he escrito. Como si fuera una búsqueda del reencuentro con la ansiedad de vivir y de ser feliz.
Un día, en medio de un camino, vi en un espejo oscuro la figura de mi padre. Alcé la mano para saludarlo en medio de la fascinación de lo imposible, y observé que esa mano me saludaba a mí mismo. Un día encuentras, siempre, la mirada que perdiste.
.....................
Juan Cruz Ruiz

17 de marzo de 2009

Famous blue raincoat

Son las 4 de la mañana, finales de Diciembre.
Te escribo para saber si estás mejor.
Hace frio en Nueva York, pero me gusta vivir aquí.
Se escucha música en Clinton Street durante toda la tarde.
He oído que te compraste
una pequeña casa aislada en el desierto,
que vives al día, y sin planes.
Espero que todavía guardes algún buen recuerdo.
Sí, Jane vino, y me entregó un mechón de tu pelo.
Me dijo que se lo regalaste tú,
la noche que decidiste cambiar de vida.
¿Lo has conseguido? Ah, la última vez que te vimos,
parecías mucho más viejo,
con tu famoso impermeable azul sobre los hombros.
Ibas a la estación a reunirte con otro tren,
y volviste a casa sin tu Lili Marlene.
Y jugaste con mi mujer como un capricho de tu vida,
y cuándo volvió era la mujer de nadie.
Ahí te veo, con la rosa entre los dientes.
Una cosa más gitano ladrón,
veo que Jane se ha despertado.
Te manda recuerdos.
Y qué mas puedo decirte, mi hermano, mi asesino.
¿Qué más contarte? Supongo que te echo de menos,
que te he perdonado y feliz por que te cruzaste en mi camino.
Si alguna vez vienes por aquí, para ver a Jane, o a por mí,
que sepas qué tu enemigo estará durmiendo,
y su mujer no estará en casa.
Sí, y gracias por todos los problemas
que le ayudaste a superar.
Pensé que no se podía hacer nada, por eso ni lo intenté.
Jane me entregó un mechón de tu pelo,
y me dijo que se lo regalaste
la noche que decidiste cambiar de vida.
Atentamente, L. Cohen.
..............
Leonard Cohen

14 de marzo de 2009

Cansancio

De la tierra me sube este cansancio,
esta fatiga de caminos.
La tierra es vieja, el hombre es viejo y lleva
caminando ya muchos siglos.
La vida es sólo una angustiosa marcha,
la tierra no tiene cobijo.
El hombre pasa y pasa. Por los campos
se suceden el hielo y el lirio.
El hombre pasa. El sol de agosto encierra
su oro en las torres de los trigos.
El hombre pasa. Oro y ceniza. Otoño
el corazón vuelve sombrío.
El hombre pasa. Gélidos rebaños
pastan en prados decembrinos.
El hombre pasa siempre. El tiempo pesa
sobre el paisaje mudo y frío.
Esta fatiga sube de la tierra,
este cansancio de caminos.
Sobre mi espalda pasan los senderos
que se recorren desde siglos.
Mis pies arrastran otros densos cuerpos
que lastran este cuerpo mío.
Vivir es caminar siempre de sombras
cargado hacia un fatal destino.
Este cansancio que ahora siento, acaso
sea un cansancio muy antiguo.
En el principio de la vida era
un hombre al borde de un camino.
...............
Leopoldo de Luis

7 de marzo de 2009

El árbol de los tiempos

Del árbol de los tiempos nos hemos desprendido
bajo todo un sistema de galaxias de años;
y ahora estamos mirándonos y nos vemos extraños
igual que dos océanos que se hubieran unido;
hemos viajado tanto, es tan hondo el misterio
de coincidir, y amarse, desde vías tan remotas;
aún estamos buscándonos en el tiempo: dos motas
de polvo de ciprés tanteando un cementerio;
nos estamos mirando como dos aves pobres,
lastimados de vuelo, lastimados de espacio,
lastimados del tiempo que nos ha estado viendo;
nos estamos mirando lo mismo que dos sobres
cerrados el uno frente al otro que, despacio,
se van abriendo, se van abriendo, se van abriendo.
.................
Félix Grande

1 de marzo de 2009

Mis amigos cuando fui niño

Ahora sé que pasarán los años y el tiempo creerá vencerme, inexorable, pero no será así. Porque os recordaré, arrastrando mis pies cansados hacia vosotros hasta encontraros, me sentaré a vuestro lado compartiendo vuestra comida imaginaria. Veré entonces que mi cuerpo se aligera, mis tobillos vuelven a ser de goma como entonces, irán desapareciendo las arrugas una a una. Entonces sabré que he vencido al tiempo, que nada podrá hacerme daño y siempre estaréis vosotros allí para correr conmigo por el jardín, suspiro de tiempo que me alcanza, último sueño de la edad vencida.
Volveré así a ser el niño que era, el que nunca he dejado de ser realmente. Cuando camine por los caminos de la vida que se bifurcan sin cesar, será aquel niño quien lo haga conmigo, quien me coja de la mano diciéndome: ¿sabes?, he imaginado que yo era un hombre mayor de casi cincuenta años, que me habían pasado muchas cosas, que la vida se torció, que se me murió mamá y mis hermanos se fueron, que los amigos marcharon y no los volví a ver. He soñado con ese hombre, que venía un día a verme allí en el jardín diciéndome: dame la mano, sé quién eres, aún te recuerdo. Y yo le daba la mano, como a ti, y le acompañaba muy lejos, a un mundo que ni siquiera pude soñar, uno donde ese hombre estaba solo y lleno de recuerdos y sólo me tenía a mí, finalmente, para poder caminar.
..................
De "Memoria fragmentada"

El jardín de los recuerdos

Que el tiempo no perdona ya lo sabes,
no somos hoy los mismos, no te engañas,
consciente eres de todo lo vivido,
lo que has dejado atrás, a tus espaldas.

Si al volver al jardín de los recuerdos
una leve emoción tu vista empaña,
será quizá que hay algo allí dormido,
y ha esperado que un día regresaras.

Ha envejecido todo poco a poco,
han corrido los años y el destino.
Allí la hierba crece mansamente,
bálsamo en el dolor del tiempo herido.

Cierras los ojos, queda algo en el aire
que nunca se marchó, lo que allí has sido.
El banco sigue en pie, el árbol vivo,
como tú mismo al fin, siempre contigo.
..................
Cristina Díez