14 de diciembre de 2008

Un sueño

¡Recibe en la frente este beso!
Y, por librarme de un peso
antes de partir, confieso
que acertaste si creías
que han sido un sueño mis días;
¿Pero es acaso menos grave
que la esperanza se acabe
de noche o a pleno sol,
con o sin una visión?
Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño.
Frente a la mar rugiente
que castiga esta rompiente
tengo en la palma apretada
granos de arena dorada.
¡Son pocos! Y en un momento
se me escurren y yo siento
surgir en mí este lamento:
¡Oh Dios! ¿Por qué no puedo
retenerlos en mis dedos?
¡Oh Dios! ¡Si yo pudiera
salvar uno de la marea!
¿Hasta nuestro último empeño
es sólo un sueño dentro de un sueño?
...............
Edgar Allan Poe

11 de diciembre de 2008

Desilusión (Dissapoint)

Sólo una vez más,
en nombre de la cordura
dime por qué,
explica lo más importante.
¿Qué te condujo a ello?
¿Qué te llevó a este punto?
¿Qué te sumió en el abrazo de la tierra?
Dame la oportunidad.
Me fue negado sentarme a tu lado
y hablar contigo por última vez.
¿Acaso te decepcioné?
¿Quedaste decepcionado?
¿Me quedé en la playa,
mirando cómo te ahogabas?
¿Puedes perdonarme?
Nunca supe
el dolor que llevabas dentro de ti.
No puedo olvidar,
repetir las palabras
que me dejaron sin aliento.
No es suficiente,
he quedado sin terminar
tratando de encontrar
un significado donde no lo hay.
¡Sólo dame paz!
Me debes eso
para ayudar a evitar
los temores que debo combatir.
¡Y así pido otra oportunidad
para entender esta situación sin sentido!
Ayúdame a ver a través de tus ojos
los motivos que he tratado de entender.
A pesar de que te hayas ido
¡aún soy tu hijo!
Y mientras tu dolor ha terminado,
el mío acaba de empezar.
..............
Tom Shear (Assemblage 23)

10 de diciembre de 2008

Fábula del tiempo

Seguramente, si lo piensas,
estos años no van a repetirse.
Vivirás su carencia irremediable,
se llenará de sombras tu mirada,
te habitará el vacío y, con el tiempo,
se destruirá tu imagen del espejo.

Y esperarás cansado, te aseguran,
muchas tardes morir en tu ventana,
buscando en la memoria
ese tiempo feliz, siempre perdido,
esa estación dorada que tuviste
y que debe ser ésta, más o menos.
...............
Luis Muñoz

Poesías líricas

¡Que cante yo al amor? En otros días
me abrasaron sus rojas llamaradas.
Hoy... clasifico las cenizas frías
entre mis glorias muertas y olvidadas....
En este valle de miseria y lodo,
nada me importa al fin, y ésta es mi ciencia,
estar en lucha siempre y contra todo
estando siempre en paz con mi conciencia...
¿Los años han pasado y no me olvidas?
¡Lo mismo siento yo!
¡Que mientras más lejanas, más queridas
son aquellas memorias bendecidas
del tiempo que pasó!...
Los años pasan, ¡mas no se olvida
lo que en el alma grabado está!
Por eso, niña, recuerdo ahora
tu hermosa imagen, tu dulce hogar!...
Hoy mis recuerdos, rondando en torno
de tu amorosa, plácida faz,
son avecillas que buscan nido
y a tu regazo volando van...
...................
Luis Muñoz

18 de noviembre de 2008

Ajeno

Largo se le hace el día a quien no ama
y él lo sabe. Y él oye ese tañido
corto y duro del cuerpo, su cascada
canción, siempre sonando a lejanía.
Cierra su puerta y queda bien cerrada;
sale y, por un momento, sus rodillas
se le van hacia el suelo. Pero el alba,
con peligrosa generosidad,
le refresca y le yergue. Está muy clara
su calle, y la pasea con pie oscuro,
y cojea en seguida porque anda
sólo con su fatiga. Y dice aire:
palabras muertas con su boca viva.
Prisionero por no querer, abraza
su propia soledad. Y está seguro,
más seguro que nadie porque nada
poseerá; y él bien sabe que nunca
vivirá aquí, en la tierra. A quien no ama,
¿cómo podemos conocer o cómo
perdonar? Día largo y aún más larga
la noche. Mentirá al sacar la llave.
Entrará. Y nunca habitará su casa.
.............
Claudio Rodríguez

11 de noviembre de 2008

Carpe Diem (Goza el hoy)

No indagues, Leucónoe, no es lícito saberlo,
qué plazo a ti o a mí nos han otorgado los dioses,
ni consultes los cálculos babilonios.
¡Cuánto mejor es aceptar cualquier cosa que ocurra!
sea que Júpiter te haya reservado muchos inviernos,
ya sea éste el último,
el que ahora amansa, en los opuestos escollos, al mar Tirreno:
sé prudente, filtra vino;
no pongas gran esperanza en el breve espacio de la vida.
Mientras hablamos habrá huido envidioso, el tiempo.
Goza el hoy; mínimamente fiable es el mañana.
.................
Horacio, Oda XI

7 de noviembre de 2008

Trova del viento que pasa

Pregunto al viento que pasa
noticias de mi país
y el viento calla la desgracia,
el viento nada me dice
Pregunto a los ríos que llevan
tanto sueño a flor de las aguas
y los ríos no me sosiegan,
llevan sueños, dejan penas.
Llevan sueños, dejan penas
ay, ríos de mi país
mi patria, a flor de las aguas
¿Para dónde vas? Nadie dice.
Si el verde trébol deshojas,
pide noticias y di
al trébol de cuatro hojas
que muero por mi país.
Pregunto a la gente que pasa
por qué va mirando al suelo.
Silencio, es todo lo que tiene
quien vive en la servidumbre.
Vi florecer las verdes ramas
directas al cielo volteadas.
Y a quien gusta de tener amos
le vi siempre los hombros encorvados.
Y el viento no me dice nada
nadie dice nada nuevo.
Vi mi patria clavada
en los brazos en cruz del pueblo.
Vi mi patria en el margen
de los ríos que van al mar
como quien ama el viaje
pero tiene siempre que quedarse
Vi navíos partir
(mi patria a flor de las aguas)
vi mi patria florecer
(verdes hojas, verdes penas)
Hay quien te quiere ignorada
y habla, patria, en tu nombre.
Yo te vi crucificada
en los brazos negros del hambre.
Y el viento no me dice nada
sólo el silencio persiste.
Vi mi patria detenida
en la orilla de un río triste.
Nadie dice nada nuevo
si noticias voy pidiendo
en las manos vacías del pueblo
vi mi patria floreciendo.
Y la noche crece por dentro
de los hombres de mi país.
Pido noticias al viento
y el viento nada me dice.
Cuatro hojas tiene el trébol,
libertad, cuatro sílabas.
No saben leer, es verdad,
aquellos para quienes escribo.
Pero hay siempre un candil
dentro de la propia desgracia,
hay siempre alguien que siembra
canciones en el viento que pasa.
Lo mismo en la noche más triste
en tiempos de servidumbre
hay siempre alguien que resiste
hay siempre alguien que dice que no.
...................
Manuel Alegre
Interpretación de Amalia Rodrigues

1 de noviembre de 2008

¡Qué paseo de noche!

¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
"No te vayas." Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mí compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano.
Pero notan de pronto
que yo llevo estrechada,
cálida, viva, tierna,
la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste
al decir: "No te vayas."
Se van, se marchan ellos,
los espectros, las sombras,
atónitos de ver
que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche,
la oscuridad, el frío,
engañados también,
me vienen a besar.
No pueden; otro beso
se interpone en mis labios.
No se marcha de allí,
no se irá. El que me diste,
mirándome a los ojos
cuando yo me marché
diciendo: "No te vayas."
................
Pedro Salinas

26 de octubre de 2008

Cuando yo me muera

Cuando yo me muera,
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera,
entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera,
enterradme si queréis
en una veleta.
¡Cuando yo me muera!
............
Federico G. Lorca
............
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.............
Miguel Hernández
Mi pequeño homenaje al poeta granadino
y a todos los que murieron a su lado

24 de octubre de 2008

Lejos de Córdoba

Estas aguas no son aquellas aguas,
ni es ésta la ribera. Y mis manos
¿son las mismas que antaño acariciaron
la estela de su cuerpo? Otro fulgor
de acero incendió las pupilas.
Que al fin todo es efímero. En el agua
la muerte me reclama. En sus reflejos
adivino un arrullo de sirenas.
Pasan blancas muchachas, con su aroma
de adelfa, con su piel que hace temblar
el mediodía. Como palomas pasan,
y un instante, arrasan la memoria.
Y este dolor de saberme perdido
pasará. A la tarde, mis palabras
sólo serán cenizas. Afligirme
no debo. Aunque en verdad, imaginé
¿más allá de este río? otro destino.
............
Ibn Hazm de Córdoba

21 de octubre de 2008

Sin título


He reducido toda mi desidia
al goce del silencio,
mis errores a su núcleo,
mi santidad a cero,
mi ego de viajero al infinito.
No va a más, asevera
el croupier desde el fondo del abismo.
Reúno fuerzas
para una última apuesta.

.............
Juan Sánchez

18 de octubre de 2008

Poema del hijo no nacido

Como naciste para la claridad
te fuiste no nacido.
Te perdiste sereno,
antes de mí,
y cubriste de siglos
la agonía de no verte.
No quisiste la orilla de la angustia
ni el por qué de unas horas que pasan lentamente
en la vida,
sin dejar un sollozo,
ni un recuerdo,
ni nada.
No quisiste la aurora.
No quisiste la muerte.
Rechazaste el olvido,
y en la flauta del aire avanzaste perpetuo.
No quisiste el amor en féretro de las olas
ni quisiste el silencio que deja el túnel breve
donde ha dormido el hombre.
Tuyo, inmensamente tuyo,
como naciste para la claridad
te fuiste no nacido,
nardo entre dos pupilas que no supieron nunca
separar el eco de la sombra.
Manantial sin rocíos lastimeros,
pie fértil caminando para siempre en la tierra.
..................
Julia de Burgos

15 de octubre de 2008

Despedida

Ando mis días entre paredes claras o a través de calles
que proyectan árboles y casas conocidas
en la mitad de un nuevo otoño
a veces camino por una playa ventosa
imagino juegos entre las sombras afiladas
que derraman los altos edificios de mi ciudad costera
y vengo a descubrir en una de las horas lentas del anochecer
cuántas veces pienso la forma de tus huesos
lamo los finísimos espacios que hay
entre las letras de tu nombre
y me escurro demasiado llena de conversaciones solitarias
en la realidad de mis enseres más preciados:
esa fantasía pertinaz y tirana que me obliga desde siempre
a la invención de otros asuntos
...............
Cristina Meneghetti

5 de octubre de 2008

Leer, leer

Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Leer, leer, leer, el alma olvida
las cosas que pasaron.
Se quedan las que quedan, las ficciones,
las flores de la pluma,
las solas, las humanas creaciones,
el poso de la espuma.
Leer, leer, leer; ¿seré lectura
mañana también yo?
¿Seré mi creador, mi criatura,
seré lo que pasó?
...............
Miguel de Unamuno

2 de octubre de 2008

Historia de mi muerte

Soñé la muerte y era muy sencillo;
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía
y cada beso tuyo
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche. La muerte era muy sencilla.
Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entre los dedos...
Cuando de pronto te pusiste fría
y ya no me besaste...
y solté el cabo, y se me fue la vida.
............
Leopoldo Lugones

30 de septiembre de 2008

Aunque no nos muriéramos al morirnos

Aunque no nos muriéramos al morirnos,
le va bien a ese trance la palabra: Muerte.
Muerte es que no nos miren los que amamos,
muerte es quedarse solo, mudo y quieto
y no poder gritar que sigues vivo.
............
Gloria Fuertes

14 de septiembre de 2008

Cuéntame cómo vives

Cuéntame cómo vives;
dime sencillamente cómo pasan tus días,
tus lentísimos odios, tus pólvoras alegres
y las confusas olas que te llevan perdido
en la cambiante espuma de un blancor imprevisto.
Cuéntame cómo vives.
Ven a mí, cara a cara;
dime tus mentiras (las mías son peores),
tus resentimientos (yo también los padezco),
y ese estúpido orgullo (puedo comprenderte).
Cuéntame cómo mueres.
Nada tuyo es secreto:
la náusea del vacío (o el placer, es lo mismo);
la locura imprevista de algún instante vivo;
la esperanza que ahonda tercamente el vacío.
Cuéntame cómo mueres,
cómo renuncias —sabio—,
cómo —frívolo— brillas de puro fugitivo,
cómo acabas en nada
y me enseñas, es claro, a quedarme tranquilo.
............
Gabriel Celaya

9 de junio de 2008

Hora tras hora

Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña,
pasa la vida.
Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita;
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran.
Recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.
Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
en dónde, alma mía?
.............
Rosalía de Castro

8 de junio de 2008

La sabiduría inexistente

Creí que al llegar a esta edad,
que no es mucha ni es poca,
ya sabría lo suficiente para encarar
el resto de mis años con sosiego.
Creí, como en un sueño, que alcanzaría
lo que llaman sabiduría, eso creí.
Pasan los años y en esta edad incierta
sólo veo heridas, alguna alegría,
propósitos cumplidos, lucha incierta,
amores que terminaron y otros,
que tal vez sobrevivan hasta el final.
Veo a un joven con las manos llenas
de ignorancia e ilusión, certezas falsas
y unas tremendas ganas de vivir.
Observo a ese hombre que trabaja,
pasando sus horas frente a una mesa,
dando su mano a unos niños que juegan
y se divierten hasta hacerse hombres.
Y ahora que llega, al fin, la hora incierta,
encuentro que la sabiduría no alcanza
a darnos la luz, la ilusión de entonces,
que quedan demasiadas heridas y un dolor
que no sabes cómo reparar ni de qué forma olvidar.
Buscas los sueños y ya son fantasmas,
no hay sino un deseo de querer y ser querido,
que no se te escape tu tiempo del todo,
perdiéndose el último suspiro, el beso postrero.
No hay sabiduría, no hay sosiego,
sólo queda un deseo de vivir otro instante,
caminar un nuevo paso hacia el olvido
del tiempo y de tu memoria, desear, sí,
que tengan piedad de ti, que no te alcance
el miedo a estar solo, a ser abandonado,
el final de la última sonrisa.
..............
A mi madre
Carlos Maza

3 de junio de 2008

Es esa hora

Es esa hora, ya sabes, la del anochecer.
El aire parece que se detiene, como el tiempo,
y la vida se hace densa, adquiere peso,
consistencia, sabor, un aroma de lentitud.
Es esa hora en que me invade la tristeza,
y la soledad golpea una vez más, noches
de invierno abrigado bajo una manta,
de primavera oyendo la noche que me envuelve.
Me siento a escribir, a escribirte algo
que no sé lo que es, no existen palabras
para describir la soledad y este silencio
que me envuelve como un abrazo
acogedor y oscuro y lleno de recuerdos.
De aquel que fui, el que desapareció,
ése que buscaba sin saber, que te buscaba
entre el frío de otro tiempo que ya es pasado.
Por eso pongo esta música suave, dulce,
y pienso en ti, para decirte con pocas palabras
que te echo de menos, que la vida se hace lenta,
triste, sin sentido, cuando estás lejos.
Y ahora dejo que este silencio me acoja, me meza,
como si fuera el niño que en otro tiempo corría,
y no sabía para qué, no sabía hacia dónde,
y era hacia ti.
...............
Carlos Maza

28 de mayo de 2008

Habré ganado

Y ésta es la última carta, el mensaje postrero,
decirnos adiós, saber que es el fin, que no habrá nada más.
Adiós, amigos, personas a quienes quise,
noches de luna, rumor del mar, primaveras
asomando tras la ventana, mujeres tristes,
niños sin destino, ojos implorantes,
recuerdos de otro tiempo, sueños de adolescencia.
Sí, decidme adiós también, porque todo se pierde
y no queda sino el fantasma de un sueño, la nube de nada.
No siento dolor sino ausencia,
no tengo nostalgia sino vacíos.
He agotado todas las preguntas,
acepté la falta de respuestas,
las noches sin dormir, el perfume
inexplicable de una sonrisa.
Finalmente queda nuestra partida
como un hueco que no se extinguirá.
Ocuparé los corazones de algunos
que me quisieron, que sintieron
conmigo la sensación de vivir juntos,
de soñar imposibles, pelear por lo deseado,
saborear los años de fracasos, de éxitos extinguidos.
Y allá donde vaya, al final de todos los caminos
estrujaré mis entrañas hasta que no pueda más
para encontrar una gota de amor, una lágrima de consuelo
y eso será suficiente. Con ello sabré que he vivido,
que mi partida tenía un sentido.
Al fin habré ganado sobre el miedo,
la angustia y el dolor
sobre la nada y el ocaso,
habré ganado.
...................
Carlos Maza

22 de mayo de 2008

Niña de algodón


¿Aún no te duermes? ¿A qué esperas?
¿Tienes miedo? ¿De qué si estoy contigo?
No, no te preocupes, mi niña,
los pájaros nunca se irán de tu lado.
Óyelos, aún cantan cerca de ti aunque se haga de noche.
Los escucharás siempre, volando entre los árboles,
anidando en ese rincón bajo el tejado, ahí estarán.
Y si algún día no los encuentras, si alguna noche
tienes miedo y ves fantasmas y el dolor te asalta,
ten confianza, mi niña, espéralos siempre,
porque los pájaros han nacido contigo, serán tu compañía.
Mira ¿ves? Se van callando porque cierran los ojos
y sueñan con paisajes de sol y de viento suave y nubes blancas,
sueñan como tú con un mundo lleno de dulce y contento,
uno donde emitirán los trinos más largos y hermosos
todos para ti, mi niña, que sabes escucharlos.
Si algún día hace frío y la nieve lo cubre todo,
árboles, caminos, montañas, y tu cara al mirar el cielo,
si un día sientes que la piel se eriza y tiemblas
será porque no los escuchas, y tendrás dudas
pensarás que tus pájaros se han ido para siempre.
Pero no será así, niña del cielo, ten por seguro que volverán
y harán nido en tu corazón y podrás acariciar sus crías
como yo te acaricio a ti, niña de la brisa, niña de la mañana.
Te darás cuenta entonces que los pájaros cantan para ti,
que alegran cada uno de tus días desde dentro,
desde un lugar donde quizá nadie los escuche como tú,
o tal vez sí y sabrás quién te quiere, como yo te quiero a ti,
que ya escucho el trino leve de una avecilla temprana,
el canto que surge de ese corazón chiquito, de esa sonrisa linda.
Nunca se irán de ti, mi niña, nunca te abandonarán los pájaros
cada mañana, a cada instante, en el dolor y la alegría,
en invierno y en primavera, de niña como ahora y de mayor.
Aprende a escucharlos y duerme, sueña como ellos, canta como ellos lo hacen,
vive sabiendo que nunca se irán lejos, que allí dentro están,
donde nadie llega, salvo los que te quieren.
Como yo, niña de algodón.
.................
Carlos Maza

14 de mayo de 2008

Recordarás

Recordarás, y eso será
tu condena y tu consuelo.
Vendrán otros días
de frío y nieve,
de pavor y miedo.
Buscarás dónde mirar,
qué mano puede sostenerte.
Y recordarás los días
de luz y sol, de agua y mar,
una completitud casi olvidada.
Recobrarán su sentido
el dolor y el desamparo,
el lento caminar hacia el olvido.
Cerrarás los ojos
para que el recuerdo no deslumbre
siempre allí, golpeando
a tu puerta cerrada de futuro,
y tus manos transparentes
acariciarán los años transcurridos
como si fueran nada, siéndolo todo.
Recordarás, sí, para todos, para mí,
para el que pude ser,
para el que fui.
.............
Carlos Maza

11 de mayo de 2008

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.
Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.
Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.
Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.
...............
Luis Cernuda

9 de mayo de 2008

Todo se transforma


La van a matar, están a punto de matarla
cavó su fosa con dificultad
(no tiene habilidad con las manos).
Ahora debe quitarse la ropa.
¿No te corta el aliento
ese gesto inútil, esa manera única
de desabrochar botones? Recuerda,
va a morir, van a matarla.
Tanto se desmenuza el barro debajo de la lluvia
que su tumba es un huequito apenas
algo que no merece atención, que nada albergaría
pero ella se deshace entera a fuerza
de gotear sobre las cosas.
¿Ves esas pequeñas montañas blandas?
¿No ves acaso cómo se desmoronan?
¿Ves esos gigantes, esas balas?
¿No ves acaso cómo se desmoronan?
En 100 años su cuerpo, todo ese cuerpo
entero cabría en una taza de té.
Bebamos un poco, brindemos
porque algo se pierde en cada muerte.
Yo no sé qué.
................
Eleonora Filkenstein

2 de mayo de 2008

Cuando estés vieja y gris y soñolienta

Cuando estés vieja y gris y soñolienta
y cabeceando ante la chimenea, toma este libro,
léelo lentamente y sueña con la suave mirada
y las sombras profundas que antes tenían tus ojos.
Cuántos amaron tus momentos de alegre gracia
y con falso amor o de verdad amaron tu belleza,
pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina
y amó los sufrimientos de tu cambiante cara.
E inclinada ante las relumbrantes brasas
murmura, un poco triste, cómo escapó el amor
y anduvo en las cimas de las altas montañas
y entre un montón de estrellas ocultó su rostro.
.............
William Butler Yeats

29 de abril de 2008

La espera

La silenciosa cosecha de todos estos años
se agosta en los cajones, envejece conmigo.
De tarde en tarde, mi mano se distrae
quitándoles el polvo a esos vestigios
de emoción
que se niegan a morir. Vuelven siempre,
sumisos, al anónimo reposo de la espera.
Se alinean al azar bajo inseguros rótulos
que alivian, como huellas, mi paso por el tiempo.
Austeros epitafios,
sombras, murmuraciones vagas
que se acogen, como gatos,
a la escueta caricia de la melancolía.
.............
Alfredo Buxán

22 de abril de 2008

Nostalgia


Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raíces no puede dar frutos.
Ser río que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente
nube en lo elevado, río en lo profundo.
Quisiera ser árbol mejor que ser ave,
quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio...
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento
nostalgia, ya ansío descansar muy junto
de los míos!... Todos rodearán mi asiento
para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
—¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
.............
José Sántos Chocano

26 de marzo de 2008

Al borde del sendero

Al borde del sendero
un día nos sentamos.
Ya nuestra vida es tiempo,
y nuestra sola cuita
son las desesperantes posturas
que tomamos para aguardar...
Mas Ella no faltará a la cita.
............
Antonio Machado
(Foto de Montse Sosa)

3 de febrero de 2008

El tiempo me recuerda

Recordar no es siempre regresar a lo que ha sido.
En la memoria hay algas que arrastran extrañas maravillas;
objetos que no nos pertenecen o que nunca flotaron.
La luz que recorre los abismos
ilumina años anteriores a mí, que no he vivido
pero recuerdo como ocurrido ayer.
Hacia mil novecientos
paseé por un parque que está en París -estaba-
envuelto por la bruma.
Mi traje tenía el mismo color de la niebla.
La luz era la misma de hoy-setenta años después-
cuando la breve tormenta ha pasado
y a través de los cristales veo pasar la gente,
desde esta ventana tan cerca de las nubes.
En mis ojos parece llover
un tiempo que no es mío.
.............
Julia Uceda

24 de enero de 2008

En el camino

Han pasado diez años y es un día de invierno.
Tú caminas por las avellanedas,
y vas junto a esos sauces amarillos que avanzan
por los ríos con luna.
No será como ahora, no tendrás veinte años;
la nieve irá acercándose a tu casa
y el aire verde moverá en tus ojos
sus bosques de cristal y de silencio.
Recuérdalo, hubo un río.
Los árboles vivían
en el imán del agua.
Por la noche, escuchábamos gotear en las sombras
la canción de los búhos.
Y, luego, la corriente se llevó nuestras caras.
No sabemos a dónde. No sabemos por qué.
Aún estamos aquí.
Pero, de pronto,han pasado diez años
y tú y yo somos dos desconocidos.
............
Benjamín Prado

21 de enero de 2008

Un mar de lágrimas

Sufrirás. Ya has sufrido.
Tal vez estés sufriendo.
Y aunque sepas por qué (si es que lo sabes),
ese conocimiento no será tu consuelo.
El adiós a los tuyos; el azar,
implacable; la incógnita del cielo,
todo lo que se pierde
hechos y vida abajo, tiempo abajo,
o también vida arriba, hacia lo que te espera,
todo, configura el sabor de tus lágrimas,
un sabor sin sabor, ya que no lo comparte
quien te ha visto sufrir
-no puede compartirlo-,
un sabor que no entiendes,
un cúmulo de lágrimas que trazan,
no sé dónde,
un mar por el que bogan,
y no sé para qué,
inútiles por siempre, inconsolables,
quién sabe desde cuándo,
su alma,
tu alma
y la mía.
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Carlos Marzal

12 de enero de 2008

En la muerte de Ángel González

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.
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Ángel González, descanse en paz

9 de enero de 2008

Mujer de muerte

Lo que tú hubieras sido
ha quedado en el aire
perdido para el tiempo.
Las cosas que no hiciste, las canciones
que nunca cantarás,
los días nuevos
que correspondían,
los deseos,
la rueda de las voces abiertas en tu oído,
toda tu larga sombra proyectada al futuro.
Porque escucho el sonido falso de mi moneda
al chocar contra el mármol
de tu terrible ausencia
te amo mujer de muerte.
¡Ah, lo que hubieras sido!
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José Agustín Goytisolo