4 de abril de 2009

Carta

Ahora que estoy muy solo y es de noche afuera
te escribo apenas para decirte que las cosas
nada han cambiado desde que nos dejamos,
que los árboles mueren lentamente, como siempre,
y el río sigue su curso de cada día.
Te escribo en el Pueblo y me crecen líquenes
en las manos, las palabras me resuenan
silencio adentro, entre libros y sueños.
Estoy tan solo que ni oso moverme.
El tiempo se me va entre el estorbo
que soy, si miro hacia atrás,
y el horizonte de ti que se me aleja.
Todo ahora es reposado, tal vez
porque el riesgo es mayor y me maravilla
saber que me lo juego a una palabra.
Siempre hay un gesto profundo que no se mide
ni con las manos ni con la voz, un gesto que nos deja
tan enfrente de nosotros que se diría
que hemos vuelto a nacer. Podría yo
llenar de presencias este silencio enorme
y, poco a poco, hacerlo el centro;
podría decirte cosas más concretas
para convertir en arena la soledad
y arraigarme en ella, pero entonces
un viento salado me heriría los labios
y amo más el ocio de hablarte.
He aquí pues: te escribo y es de noche afuera.
¿Qué más podría hacer por retenerte
si el tiempo nada puede ya contra la espera
que me he impuesto de ti, si no me llega
rumor alguno de la noche y estoy inmóvil
porque el silencio eres tú y temo perderte?
Cada palabra es una mano que se abre
para acoger a otra mano. Soy todo palabras
y me entrego entero porque crecer
no mancha ya mi piel ni me desconcierta.
Sé esto desde que cada cosa
se me hace presente, insólita y precisa,
al cerrar los ojos, desde que me golpea
la nostalgia como una pesadilla y vivo siempre
hacia mí mismo. Hay días -créeme-
en que me niego a pensar en ti. No quisiera
separarte del silencio ni someterte
a la medida del deseo, y en cambio
te me muestras tan clara que parece
que tengo la sangre llena de vidrios.
Ahora te escribo, ya ves, para decirte apenas
que todo es como antes, que nada cambia
en el fondo si no lo tocamos nosotros,
que sólo nos atañe este silencio
compartido, y el riesgo de creer y crecer
como árboles aislados que une, a ratos,
un mismo viento o una misma lluvia.
..............
Martí i Pol

3 de abril de 2009

Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
...............
José Agustín Goytisolo

1 de abril de 2009

Sendero errante

Hoy, cuanto todo se cierne en sombra,
y la luz los hombres han manchado, presiento
la desnudez de la palabra profundamente humana.
Escucho el llanto de Dios, pesaroso
de haberse equivocado. No existe otro dolor
mayor, que este sol como un río triste.
No existe presagio de algo que no haya sido
interrumpido. Me duele el alma con ese dolor
incomprensible. Pronto seré carne desgarrada
de olvido. Cesará mi quejido,
como el viento que se extingue en el bosque.
Sólo seré un paréntesis de amor suspendido en el aire.
Ya mañana, habremos cruzado el horizonte del sueño.
Mañana volveré a ser niño nuevamente,
y a llorar perdido por el sendero del tiempo.
................
Carlos J. González

31 de marzo de 2009

Retorno a Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Poseidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
Los lestrigones y los cíclopes
y el feroz Poseidón no podrán encontrarte
si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,
si tu alma no los conjura ante ti
Debes rogar que el viaje sea largo,
que sean muchos los días de verano;
que te vean arribar con gozo, alegremente,
a puertos que tú antes ignorabas.
Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,
y comprar unas bellas mercancías.
Acude a muchas ciudades del Egipto
para aprender, y aprender de quienes saben.
Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:
llegar allí, he aquí tu destino.
Mas no hagas con prisas tu camino;
mejor será que dure muchos años,
y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,
rico de cuanto habrás ganado en el camino.
No has de esperar que Ítaca te enriquezca:
Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.
Sin ella, jamás habrías partido;
mas no tiene otra cosa que ofrecerte.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado:
Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,
sin duda sabrás ya qué significa Ítaca...
................
Konstantino Kavafis

25 de marzo de 2009

Nuevo día

El sol, joven y fuerte,
ha vencido a la luna,
que se aleja impotente,
del campo de batalla.

La luz vence tinieblas
por campiñas lejanas,
el aire huele a pan nuevo,
el pueblo se despereza,
ha llegado la mañana.

Al amanecer, al amanecer,
con un beso blanco
yo te desperté.
La noche llegó,
la noche llegó,
porque la montaña
se ha tragao al sol.

Y en la montaña
se oye un eco de gemíos,
el viento ha quemao un junco
que ya estaba florecío.

¿Por qué se ha escondío el sol?
Se quea muda de pronto
la flauta del gorrión.

Saca la red, hermano saca la red,
que ya ha salío la luna,
no la vayas a coger.
Ayer cuando amaneció,
una mariposa blanca,
de un lirio se enamoró.
Que sí, que sí,
que no, que no,
que tú a mí no me quieres
como te quiero yo.
..................
Lole y Manuel

24 de marzo de 2009

Adiós

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!
Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán…
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!
¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!
¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!
¡Corazón… silencia!… ¡Cúbrete de llagas!…
¿de llagas infectas? ¡cúbrete de mal!…
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!
¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! …
...............
Alfonsina Storni

20 de marzo de 2009

La soledad

La soledad se espesa.
Poco a poco sus hilos invisibles
tejen la telaraña inadvertida
que al corazón aprieta.
La soledad se adueña
de todo lo que fue, de lo que existe
y lo que no vendrá, lo que está roto.
Todo se pliega a ella.
La soledad nos duele
con ese dolor sordo de la ausencia,
esperanza por siempre fugitiva,
inalcanzable estrella.
La soledad produce
una temible y dura dependencia,
muestra su seducción con malas artes
hasta que al fin te enreda.
La soledad es dulce,
o amarga a veces, fríamente seca.
Se bebe en vaso largo, sorbo a sorbo,
y hasta se saborea.
La soledad acuna
los sueños imposibles que no llegan.
..................
Cristina Díez
Interpretación de Rosa Cedrón, música de Mike Olfield

18 de marzo de 2009

Ojalá octubre

Este libro nació de una mirada. Vi en ella desolación, el final de la esperanza, la cancelación definitiva de la felicidad. Jamás he podido olvidar esa mirada. Para entenderla he escrito. Como si fuera una búsqueda del reencuentro con la ansiedad de vivir y de ser feliz.
Un día, en medio de un camino, vi en un espejo oscuro la figura de mi padre. Alcé la mano para saludarlo en medio de la fascinación de lo imposible, y observé que esa mano me saludaba a mí mismo. Un día encuentras, siempre, la mirada que perdiste.
.....................
Juan Cruz Ruiz

17 de marzo de 2009

Famous blue raincoat

Son las 4 de la mañana, finales de Diciembre.
Te escribo para saber si estás mejor.
Hace frio en Nueva York, pero me gusta vivir aquí.
Se escucha música en Clinton Street durante toda la tarde.
He oído que te compraste
una pequeña casa aislada en el desierto,
que vives al día, y sin planes.
Espero que todavía guardes algún buen recuerdo.
Sí, Jane vino, y me entregó un mechón de tu pelo.
Me dijo que se lo regalaste tú,
la noche que decidiste cambiar de vida.
¿Lo has conseguido? Ah, la última vez que te vimos,
parecías mucho más viejo,
con tu famoso impermeable azul sobre los hombros.
Ibas a la estación a reunirte con otro tren,
y volviste a casa sin tu Lili Marlene.
Y jugaste con mi mujer como un capricho de tu vida,
y cuándo volvió era la mujer de nadie.
Ahí te veo, con la rosa entre los dientes.
Una cosa más gitano ladrón,
veo que Jane se ha despertado.
Te manda recuerdos.
Y qué mas puedo decirte, mi hermano, mi asesino.
¿Qué más contarte? Supongo que te echo de menos,
que te he perdonado y feliz por que te cruzaste en mi camino.
Si alguna vez vienes por aquí, para ver a Jane, o a por mí,
que sepas qué tu enemigo estará durmiendo,
y su mujer no estará en casa.
Sí, y gracias por todos los problemas
que le ayudaste a superar.
Pensé que no se podía hacer nada, por eso ni lo intenté.
Jane me entregó un mechón de tu pelo,
y me dijo que se lo regalaste
la noche que decidiste cambiar de vida.
Atentamente, L. Cohen.
..............
Leonard Cohen

14 de marzo de 2009

Cansancio

De la tierra me sube este cansancio,
esta fatiga de caminos.
La tierra es vieja, el hombre es viejo y lleva
caminando ya muchos siglos.
La vida es sólo una angustiosa marcha,
la tierra no tiene cobijo.
El hombre pasa y pasa. Por los campos
se suceden el hielo y el lirio.
El hombre pasa. El sol de agosto encierra
su oro en las torres de los trigos.
El hombre pasa. Oro y ceniza. Otoño
el corazón vuelve sombrío.
El hombre pasa. Gélidos rebaños
pastan en prados decembrinos.
El hombre pasa siempre. El tiempo pesa
sobre el paisaje mudo y frío.
Esta fatiga sube de la tierra,
este cansancio de caminos.
Sobre mi espalda pasan los senderos
que se recorren desde siglos.
Mis pies arrastran otros densos cuerpos
que lastran este cuerpo mío.
Vivir es caminar siempre de sombras
cargado hacia un fatal destino.
Este cansancio que ahora siento, acaso
sea un cansancio muy antiguo.
En el principio de la vida era
un hombre al borde de un camino.
...............
Leopoldo de Luis